La primera parte de la lección está relacionada con el análisis de la realidad. Esta es la primera fase de todo proyecto de intervención, en la cual tenemos que observar y analizar el contexto en el que vamos a trabajar. Para ellos, buscaremos las carencias y necesidades que existen dentro de dicho contexto, mediante una recogida de datos con instrumentos como por el ejemplo un cuestionario o una entrevista. Para tener un buen análisis de la realidad debemos tener en cuenta que esta sea utilizada para realizar un bien social, efectuar una metodología centrada en la participación de los usuarios con los que se va a trabajar, y realizar una investigación que sea lo más accesible para todas las personas que intervienen en su producción. No obstante, un análisis de la realidad tiene que contestar a cuatro tipos de necesidades: 1) normativa, establecidas previamente por modelos; 2) percibidas, necesidades subjetivas obtenidas a través de cuestionarios por los usuarios; 3) expresadas, son deducidas de forma colectiva por el manejo de servicios; y 4) relativas, las relacionadas entre el sector, grupo de sujetos y problemas encontrados.
La segunda parte del tema se centra en el diseño del programa, es decir, en todas y cada una de las fases que forman un proyecto de intervención. Estas fases son:
- Título: es la primera visión que tenemos del programa. Este tiene que ser llamativo y claro, con una expresión sonora y sugerente. No puede ser equivocado con el problema con el que se va a intervenir.
- Destinatarios: son los usuarios con los que vamos a trabajar. Aquí podemos destacar tres tipos de destinatarios: población comunidad, se centran en sensibilizar, animar e informar respecto a la postura de la población; población activa, a esta se le añade a las anteriores las estrategias de entrenamiento, organización y cooperación; y población objeto, que se centra en cambios de organización y posicionamiento.
- Objetivos y finalidades: son las metas que se quieren conseguir dentro de la intervención. Se pueden clasificar de dos tipos según su amplitud (objetivos específicos y objetivos operativos) y según su proceso intelectual (dominio cognoscitivo, dominio afectivo y dominio psicomotor). Estos tienen que ser redactados con el verbo en forma de infinitivo, de manera positiva y con un lenguaje claro y sencillo.
- Competencias: es la unión de conocimientos, habilidades y aptitudes que tenemos a la hora de ponernos en frente de un proyecto. Dentro de este espacio podemos encontrar diferentes tipos, los cuales son competencias esenciales, básicos, generales, específicos y operativos. Sin embargo, existe en la actualidad otro tipo de clasificación de competencias. Se puede dividir en habilidades duras (capacidad obtenida gracias a las experiencias profesionales) y las habilidades blandas (las cuales son conseguidas en nuestro día a día).
- Contenidos: son los obtenidos de manera directa de los objetivos. Se enuncian en sustantivo, y son esenciales para su progreso. Pueden ser conceptuales, procedimentales y actitudinales.
- Actividades y tareas: son los medios que utilizamos para conseguir las metas propuestas. Estas pueden ser de diferente manera según a atiendan a su finalidad, recurso expresivo utilizado o la modalidad de agrupamiento. Cada una de las actividades deben de tener un objetivo específicos, una duración, un espacio y un desarrollo de la misma.
- Metodología: son las técnicas empleadas en el desarrollo de la intervención para conseguir unos objetivos determinados. Estas estrategias tienen que estar relacionadas con los elementos del proceso , como por ejemplo el personal o los materiales utilizados.
- Temporalización: es la fase imprescindible para la relación entre las actividades y el tiempo empleado. Suele estar indicado gracias a un cronograma, el cual puede estar establecido a corto, medio o largo plazo.
- Materiales y recursos: es la expresión monetaria del valor de los medios necesarios para llevar a cabo el proyecto. Se clasifican en recursos humanos (las personas que son necesarias para la realización de las actividades), recursos económicos (presupuestos y sistemas financieros necesarios), y recursos materiales (instrumentos empleados, pueden ser fungibles o no).
- Evaluación: es la última fase del proyecto. Se utiliza para conocer los resultados de la intervención, su grado de éxito o fracaso, para reestructurar o encaminar las actuaciones que no han alcanzado los objetivos propuestos. También sirve para mejorar y perfeccionar, facilitando la toma de decisiones.
Bueno chicos/as hasta aquí el resumen del tema 2 de la asignatura de programa. Hasta el próximo día, un saludo.
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